En el año 1985, contaba yo con 22 años, nace nuestro primer hijo, Jonathan, y un amigo que venía a verlo me regaló un libro sobre apicultura y polinización. Lo leí con mucho entusiasmo e interés, tres veces seguidas, y me dije: esto es lo que quiero hacer en la vida, quiero ser apicultor. Compré tres colmenas Layens y me dediqué en mis ratos libres a deshacer palets y con la madera hacía nuevas colmenas.

Al año siguiente le compre 10 colmenas a un apicultor de Zaragoza, para poder dividir y aumentar rápidamente el número de colmenas de la explotación. Terminé el año con 30 colmenas. Casi todos los días iba a verlas; el gozo era increíble. No era mi dedicación exclusiva pero lo deseaba con todas mis fuerzas.

En 1990 contábamos con 300 colmenas, el precio de la miel al por mayor era irrisorio y decidimos venderla envasada de forma artesanal. Teníamos un bar y era nuestro punto de vente estrella.

En el año 1993 nace nuestro segundo hijo, Alejandro, seguíamos con el bar y 400 colmenas; para colmo ya hacíamos trashumancia (traslado de colmenas en busca de nuevas floraciones) a Soria y otros territorios. Excesivo trabajo el que teníamos. Comienza a recorrerme la idea de la dedicación exclusiva a las abejas, muy en serio.

Miel del Tio Ramón
Miel del Tio Ramón

En febrero de 1994 decidimos dejar la hostelería y vivir de la apicultura. Compramos un camión con grúa y las máquinas de una carpintería. La intención era hacer nuestras propias colmenas y cambiar a colmenas de alza. Teníamos serios problemas para encontrar personal para extraer la miel en el campo. Queríamos extraer en casa, mucho más cómodo. Pasamos de layens de 12 y 14 cuadros a Layens de 9 cuadros con medias alzas. Lasmedias alzas se pueden desabejar y transportar a cas para hacer la extracción en la mieleria. Paletizamos las colmenas para que su carga fuese más cómoda. También pusimos en marcha una pequeña mielería, con Begoña Pérez, mi pareja, como titular, donde envasar la miel con registro sanitario. Iniciamos con otros colegas de diferentes empresas agroalimentarias artesanas la asociación ARTECO, en un intento de dar a conocer y vender conjuntamente los productos artesanos de Aragón. Asistimos en nuestro primer año a la feria del Pilar

En 1995 realizamos cursos de apicultura (Extracción de miel, cría de reinas, contabilidad y fiscalidad apícola, etc, etc) en el Centro Regional de Apicultura de Marchamalo (Guadalajara).

En los años sucesivos fuimos aumentando el número de colmenas. Continuamos asistiendo a diferentes ferias y mercados. Nuestra cartera de clientes aumentaba y la mielería se nos quedó pequeña.

En el año 2000, ya con 1200 colmenas, inauguramos nuestras nuevas instalaciones en carretera Magallon- La Almunia de Ricla, Zaragoza. Seguimos haciendo las cosas de manera tradicional y artesana. Siempre hemos apostado por hacer una miel de calidad; sin homogenizarla ni pasterizarla, simplemente sacarla del panal y meterla en el tarro de cristal. En nuestra pasión por las abejas comenzamos a impartir charlas y algún curso de apicultura.

En el 2004, con 1600 colmenas, tocamos techo en cuanto a número. Extremos mieles de Romero, Tomillo, Cantueso, Brezo, Naranjo, Limonero, Encina, Castaño, Roble, Madroño, Calluna, Eucalipto, Albaida, Mil Flores, Girasol, Almendro, Espliego. También comercializamos Polen, cera y propóleos.

En el año 2012, el segundo hijo Alejandro, con 300 colmenas, comienza a trabajar como apicultor en la empresa familiar.

En 2015, es Mario, tercer hijo, el que se incorpora a la estructura de trabajo familiar; al ser fuertemente alérgico a las picaduras de las abejas desempeña la labor de envasado y distribución de la miel, de esta forma liberamos un poco a su madre de tanto trabajo.

Como conclusión decir cómo me cambió la vida la lectura de un libro y el disfrute que he tenido en la vida dedicándome a algo que me apasiona.

Hacer TODOS los días una actividad que te gusta, no tiene precio.

Miel del Tio Ramón